Muchas personas están interesadas en la formación continua, pero no reciben buena información sobre las ayudas financieras
El aprendizaje a lo largo de la vida es cada vez más importante a medida que el mundo

laboral se transforma rápidamente. Sin embargo, muchas personas en Alemania desconocen las ayudas públicas que ya existen para la formación continua. Por ejemplo, alrededor de dos tercios no conocen las leyes de tiempo educativo (Bildungszeitgesetze) de los estados federados. Esto se desprende de un nuevo estudio financiado por la Fundación Hans Böckler y realizado por científicos de la educación de la Universidad Justus Liebig (JLU) de Gießen.
En el proyecto de investigación “Actitudes hacia el aprendizaje a lo largo de la vida en la población” (EIBE), el equipo de investigación de la JLU, bajo la dirección del Prof. Dr. Bernd Käpplinger y en cooperación con el instituto de investigación de opinión Verian, realizó una encuesta a 3.122 personas de entre 18 y 67 años en Alemania. Los encuestados fueron seleccionados al azar de un panel establecido. Se les presentaron, entre otras cosas, varias descripciones de situaciones (“viñetas”) para determinar de forma realista qué tipo de formación continua les interesaría o no.
Al analizar las condiciones marco que rodean estas actitudes y decisiones individuales, se demuestra que muchos encuestados ni siquiera saben que existen leyes de tiempo educativo en 14 de los 16 estados federados para hacer viable la formación continua en términos de tiempo. Según el análisis de los investigadores, esto explica en parte el uso relativamente bajo de estas leyes, aunque a nivel nacional se calcula que unas 500.000 personas al año ejercen su derecho al tiempo educativo. El estudio también muestra que, en particular, las personas mayores y las personas con antecedentes migratorios están muy interesadas en la formación continua y tienen actitudes predominantemente positivas hacia ella.
“Nuestros resultados dejan claro que se debería hacer más publicidad para la formación continua, tanto a nivel general como específico para cada grupo objetivo, y esto de la forma más concreta posible y no solo a través de plataformas en línea, discursos dominicales o eslóganes”, explica el director del estudio, Käpplinger. “El contacto personal es muy importante, lo que no solo se refiere a la asesoría educativa, sino también a tener presencia en los respectivos entornos sociales”.
Otro resultado: los encuestados ven la responsabilidad financiera de la formación continua especialmente en el empleador o en el Estado. “Las mujeres trabajadoras participan en formaciones continuas individuales de tipo profesional casi el doble de veces que los hombres, pero en la mayoría de los casos tienen que financiarlas ellas mismas y no a través de la empresa. Ellas desean más apoyo estatal, así como más información y asesoría sobre las posibilidades”, afirma Käpplinger. “Aquí se requiere la acción estatal y empresarial, donde también habría que aclarar cuántas personas no pueden pagar una formación continua o no están dispuestas a hacerlo”.
Fundación Hans Böckler














